La España del siglo XVI

Felipe II pretendía consolidar la supremacía del Imperio hispánico, de ahí la necesidad de incorporar a Portugal. Tras la muerte sin descendencia del rey de Portugal, reclamó el trono por ser hijo de Isabel de Portugal y nieto de Manuel el Afortunado. La nobleza y el alto clero se inclinaron por Felipe y el bajo clero y las clases populares por don Antonio, otro candidato. Las tropas dirigidas por el duque de Alba invadieron el país en 1580. Felipe II fue reconocido rey de Portugal en las Cortes de Thomar de 1581. Así se conseguía la unidad peninsular, fruto de la política matrimonial de los RRCC. Felipe II se convertía en el monarca del más extenso imperio que ha existido jamás; de ahí la frase de que en sus tierras no se ponía el Sol. Felipe permaneció en Portugal dos años, manteniendo la independencia de las instituciones portuguesas. La nobleza y los intelectuales portugueses estaban a gusto pero las clases populares mantuvieron la esperanza de que el rey D. Sebastián volviese.

Nélida Rivero

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